Toñi Álamo y Vero S.Q son las ganadoras del reto "Amores imposibles"




La respuesta

Autora: Toñi Álamo



Sus pasos se detienen al pasar junto a la estatua. La figura de un hombre y una mujer, en un abrazo apasionado, desesperado; fundidos justo en el momento previo a saltar por el precipicio. Decididos a pasar juntos la eternidad, ya que no pudieron en vida, tal y como cuenta la leyenda.

Sara no puede quitar los ojos de ella, la contempla embobada. El nudo en su estómago trepa poco a poco, y se instala en la garganta. «¿También aquí vas a pensar en él?», se increpa en silencio. Con un manotazo, seca la lágrima que resbala por su mejilla. Se obliga a dejar de observar ese abrazo y retoma sus pasos de nuevo, de vuelta al pequeño apartamento a medio montar. Aún hay muchas cajas por abrir.

El móvil suena en el bolsillo de su cazadora de cuero negro, deja morir la llamada, ni se molesta en mirar, seguro que es él. Sabe que si contesta volverá a caer y no puede permitírselo. No ha abandonado su vida en Madrid, poniendo casi quinientos kilómetros entre ellos, para volver a abrir la herida que tanto está tardando en cicatrizar. Este es su momento. Con solo veinticinco años ha obtenido el puesto de Sumiller en el mejor restaurante de Antequera, es joven, atractiva, soltera, puede permitirse el lujo de vivir sola; puede permitirse el lujo de vivir.

Gira la llave en la cerradura de su nuevo hogar, con la respiración un poco agitada. Quiere creer que son los cuatro tramos de escalera que acaba de subir, pero sabe que es el llanto que trata de contener con todas sus fuerzas. Saca el móvil del bolsillo y observa sus ojos reflejados en la pantalla negra, impacientes por ver los mensajes que hay detrás de ella. Vence la tentación y decide dejar el terminal sobre la encimera de la cocina.

Mete la mano en la caja abierta, que espera a ser vaciada justo allí, y saca un abridor. Luego una copa, aún envuelta en su vestido de capas de papel de seda. Con la mirada perdida, va quitando la primera capa, mientras su mente recuerda la última vez que él la desnudó. La última noche que hicieron el amor, devorándose hambrientos, con rabia, casi con violencia. Ella ya sabía que sería la última vez y entregó en ese último acto toda la pasión que sentía, todo el deseo, no quería llevarse nada. No quería guardar nada de eso dentro de ella cuando lo dejase atrás. Siempre supo que lo que hacían no estaba bien, que era imposible. Sucio. Al principio lo disfrutó, sorprendida por el deseo y atraída por lo excitante de la clandestinidad y lo prohibido. Luchó con los sentimientos de culpabilidad, que desaparecían cuando le sentía dentro de ella, y volvían a aparecer cuando todo acababa. Pero se enamoró y, a pesar del daño que causaría, cometió el error de pedirle que lo dejara todo por ella. Solo obtuvo silencio por respuesta. Nada, ni una falsa promesa. Entonces, la venda que había tapado sus ojos cayó, sintió pena y vergüenza. Decidió dejarlo todo atrás.

El frío tacto del cristal en sus manos la saca de sus recuerdos. Deja la copa para sacar la botella, pero el móvil comienza a sonar, iluminandose con la foto de su madre en pantalla. Aunque no está de humor, decide contestar.

—Hola, mamá. ¿Qué tal?

—Sara..., se acabó. Mario se ha ido. Todo ha terminado —balbucea su madre nerviosa, entre

sollozos.

—¿Cómo?,...¿qué dices mamá?. Tranquilízate y cuéntame qué ha pasado. —La noticia la deja helada, necesita saber más.

—Ha venido a casa..., después de dos años ha venido diciendo que se había enamorado de

otra, que quería recoger sus cosas y marcharse. ¡Qué hijo de puta! —habla la rabia que hay dentro de su madre, parece otra mujer.

—¡¿Qué?! —exclama en un pequeño grito sin poder evitarlo.

«Pero…, ¿entonces?». Sara siente los latidos de su corazón en la garganta, vuelven las ganas de llorar, un llanto distinto. Su madre está al otro lado del teléfono, debería consolarla, pero no

puede.

—Hija, ¿me oyes? ¿Estás ahí? —pregunta su madre con la voz temblorosa, nunca la ha escuchado tan nerviosa.

—Sí, mamá. Perdona, no esperaba esto. Pero entonces, ¿Mario se ha ido de verdad?, ¿habéis roto? —indaga, intentando disimular sus sentimientos.

Su madre tarda un par de segundos en contestar. Se hacen eternos.

—¿Roto?,... no. Yo... Te juro que sólo quería asustarle, estábamos gritando, ...cogí el cuchillo de la cocina, él intentó quitármelo, forcejeamos, no sé cómo pero...se lo clavé. Hija, ¡Mario está muerto!, ¡¡muerto!!. —La mujer se rompe, en un llanto desgarrador.

Al otro lado no se oye nada. El teléfono ha caído de una mano inerte, Sara está en shock. Mario ya nunca podrá darle una respuesta. Nunca.





Poliamor

Autora: Vero S. Q.



ACTO PRIMERO


(En el escenario hay un único taburete, muy alto. Sentada en él, vestida completamente de amarillo, está Aceite. A sus pies, sentada en el suelo, vestida completamente de azul está Agua)


ACEITE

(Zalamera)

Dime algo bonito.


AGUA

(Mira hacia arriba con desgana)


Eres la reina de la dieta mediterránea.


ACEITE


Lo dices sin sentirlo.


AGUA


Sí lo siento así mi amor, pero no puedo estar todo el rato diciéndotelo, es agotador.


ACEITE

(Da un salto y baja al suelo, comienza a caminar alrededor de Agua)


Antes no hacía falta que te lo pidiera. Eras cariñosa conmigo. Teníamos un sueño, queríamos estar juntas, luchábamos por ello.


AGUA


Lo hemos intentado todo y lo sabes. Nunca podremos estar juntas al nivel que tú quieres.



ACEITE

(Se pone a la altura de Agua, como si quisiera besarla, pero sin tocarla en ningún momento)


Quiero “disflotar”[1] en ti, aunque sea un segundo.

[1] Termino recogido en la RAVE (Real Academia de Vero) que significa la sensación de placer que produce flotar en el agua, dejarse sostener por ella.


AGUA

(Aparta la cara brusca, se aleja de ella, le da la espalda)


Vamos a dejar el tema de una vez, ¡no puedo más!


ACEITE

(Sigue a Agua por el escenario. Habla con ironía)


¡Cómo tú has tenido otras parejas, claro, te da lo mismo!, pero ¡yo soy virgen extra! Quiero saber lo que se siente, nada más, no me parece pedir tanto.

(Sonido de mensajes en el móvil de Agua)


AGUA

(Sonríe para sí)


Voy a tener que salir un momento.


ACEITE

(Enfadada)


Y ya está, así sin más. (Imitando la voz de Agua) Tongo co solor on momento.


AGUA

(Seria)


Tenemos que hablar.


ACEITE

(Casi llorando)


No iba en serio, perdona mi vida, yo…


AGUA

(Interrumpiendo)


Esto no funciona, eres maravillosa de verdad, pero lo nuestro es imposible. No eres tú, soy yo. Mis moléculas no te aceptan, no puedo luchar contra eso.


ACEITE

(Temblando)


Hay otra verdad.


AGUA

(Nostálgica)


No hagas esto más difícil.

(Sale de la escena, Aceite la sigue)



TELÓN





ACTO SEGUNDO

(La calle, sonido de tráfico, bullicio)


AGUA

(Se encuentra con BOLSA DE TÉ, la besa en los labios)


Tenía ganas de verte.


BOLSA DE TÉ


¿Se lo has dicho?


AGUA

(Triste)


Es difícil, han sido muchos años juntas, pero algo de he dicho sí.

(Se escuchan aplausos)


ACEITE

(Hacia la pareja aplaudiendo)


¡Qué bonita pareja!, ¡Viva el amor, coño! (Irónica) ¿Dando una vueltecita?



BOLSA DE TÉ

(Hacia Agua)


¿Es ella verdad?


ACEITE

(Hacia Agua irónica)


Guapa y lista, partidazo.

(Bolsa de Té da la mano a Agua)


AGUA

(Susurrando)


Haz el favor de no montar el espectáculo, vete a casa, hablamos luego.


ACEITE

(Hacia Bolsa de Té)


A ver tú, como te llames (mirándola de arriba abajo), Hornimans


BOLSA DE TÉ

(Cabizbaja)

Me llamo Bolsa de Té.


ACEITE

(Altiva)

(Agua se pone delante de Bolsa de Té protegiéndola)


Ya. Mira Hornimans, te la regalo. Aquí donde la ves fue embotellada en el sesenta y cinco y aunque va de pura, tiene cloro. (Hacia Agua) Tranquila, me voy, solo quería comprobar que eras un poquito, pero solo un poquito, zorra. Me voy a mi casa, que tú no se desde cuando no pagas el alquiler. (Manteniendo la mirada) Avísame cuando vengas a por tus cosas.



TELÓN RÁPIDO



ACTO TERCERO


(Restaurante. Luz tenue. Dos mesas en primer plano. En una están AGUA y BOLSA DE TÉ. BOLSA DE TÉ sentada en el regazo de AGUA. Risas cómplices entre ambas)

(ACEITE entra en el Restaurante, va acompañada de PAN PAYÉS)


ACEITE

(Hacia PAN PAYÉS)


Mira cariño, allí hay una mesa libre. (Mirando su móvil) ¿Has avisado a estos?, a mí no me contestan.


PAN PAYÉS

Si, si, están de camino

(Risa de AGUA)


ACEITE

(Se gira hacia la otra mesa)


AGUA, ¡cuánto tiempo! (hacia PAN PAYÉS) Es mi ex.

(BOLSA DE TÉ se remueve en su silla)


AGUA

(Nerviosa)


Sí, mucho tiempo (algo más relajada), ¿qué es de tu vida?


ACEITE


Bien la verdad, ¿tus padres bien?


AGUA


Bueno, mi padre con sus cosas, pero bien.


ACEITE

(Cómplice)


Que personaje tu padre. (Hacia BOLSA DE TÉ), no te había visto Hornimans, estas tan encima de AGUA hija, ya sois como dos en uno.

(Risa de PAN PAYÉS)


AGUA

(Indignada)


Me alegro de que hayas encontrado a alguien, a tu edad no es fácil


ACEITE

(Hacía PAN PAYÉS)


Alguien dice, (riendo), que antigua. Practicamos el poliamor.

(Entran en escena TUMACA y PERNIL )


ACEITE

(Haciendo señas)


Estamos aquí.

(Besos tiernos entre ACEITE, PAN PAYÉS, TUMACA y PERNIL)


BOLSA DE TÉ

(Hacia AGUA susurrando)


Lo está haciendo para joder, no me creo nada.


ACEITE

(Altiva)


Que os aproveche, ya nos vemos.

(Conversación distendida entre el grupo de poliamorosos)



AGUA

(Dudando)


No sé qué decirte, yo los veo compenetrados.

(Silencio)


AGUA

(Juguetona)


¿Qué es de tu amiga azúcar?, era muy sexy…


BOLSA DE TÉ

(Sensual)


¿Azúcar?, perdí el contacto. Pero (susurrándole al oído), podemos probar con SACARINA.


TELÓN

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